top of page

El anhelo de un jardín

  • saraiescandon
  • 18 may 2022
  • 4 Min. de lectura

Este tiempo viviendo en Taipéi me ha permitido notar incomparables curiosidades en los espacios que conforman esta hermosa ciudad. Hay muchas características especiales en las calles de Taipéi, las medidas, por ejemplo, desde grandes avenidas hasta callejones donde solo pueden pasar motocicletas. Calles sin aceras como lo mencioné en el artículo La movilidad en las calles de Taipéi, otras más con pintura para señalizar los espacios destinados al peatón y a las bicicletas. Todas estas diferentes particularidades hacen que diferentes situaciones sucedan en estos espacios públicos que además creo que en ningún otro lado tendrían sentido o darían tanta funcionalidad las calles como lo hacen en Taipéi.


Para poder explicar el siguiente fenómeno debemos contemplar la siguiente situación: que las casas en Taipéi en su mayoría cuentan con las medidas mínimas para habitar y lo mínimo empezó hace muchos años con 8m2, este espacio podía albergar a una familia. Aunque realmente no sé cómo funcionaba en un principio, durante una investigación encontramos viviendas con estas medidas. Con el tiempo cambio hasta convertirse en los 30.12m2 que se requieren ahora para una familia de 4 personas. La anterior información se puede revisar en el código de construcción de Taiwán. Con esto la funcionalidad de una casa se convirtió en su primordial característica, la forma en que el espacio se podría transformar y servir de la mejor manera a sus habitantes. Claro, esta idea la concebí después de haber estudiado un caso de unidad habitacional, la cual utilicé para realizar mi tesis de maestría. Así que no se podría generalizar esta idea para todo Taiwán, pero hasta ahora así ha sido mi experiencia.


Cuando la funcionalidad se convierte en la característica más importante en el caso de las casas habitacionales en Taipéi, muchas cosas que pertenecen al diseño de una casa común (basándome en la vivienda social mexicana) quedan fuera. Por ejemplo, una cocina amplia, un comedor o un jardín. Por ahora este artículo se concentrará en el último espacio mencionado, el jardín. Este espacio que, si bien muchas veces es excluido del programa arquitectónico en muchos países, en Taiwán el jardín ha encontrado una forma peculiar para integrarse a la vivienda. El jardín ha sido uno de los factores que los habitantes han integrado a las calles de Taipéi. Conforme empezaba a recorrer las calles taiwanesas empecé a notar que las personas ocupaban y a veces hasta modificaban el espacio público con plantas.


Durante la tesis revisé un poco el código de construcción de Taipéi y sí que mencionaba que los primeros pisos pueden ocupar algunos metros fuera de sus casas, claro que esto no siempre se aplica, depende del tipo de calle donde vivan. También es importante mencionar que muchas de las casas por no decir la mayoría de ellas no cuentan con estacionamiento. La ley también prohíbe estacionar vehículos fuera de la casa, por lo que mayoría de las casas usan el frente para otras cosas, y es aquí donde surgen los jardines improvisados que configuran muchas de las calles de Taipéi. Durante estos años puede observar que algunos jardines llevan bastante tiempo, por lo que se puede intuir que no hay ninguna regulación o prohibición sobre esto. Los taiwaneses talvez utilizan estas plantas para delimitar su espacio, marcar su territorio, para formar un espacio para ellos, las razones pueden ser interminables.


Por otro lado, si revisamos un poco en la arquitectura, encontramos diferentes opiniones sobre que debería ser o como se podría interpretar un jardín en la arquitectura. El arquitecto Peter Zumthor, cuando hizo el Serpentine Gallery Pavilion en Londres, hablo del jardín como “el conjunto de paisajes más íntimo que conocía. El que está cerca de nosotros. Donde cultivamos las plantas que necesitamos. Un jardín requiere cuidado y protección. Y por lo que lo rodea, lo protegemos y defendemos. Le proporcionamos refugio. El jardín se convierte en un lugar”. Por otro lado, el arquitecto mexicano, Luis Barragán hablo sobre cómo dentro del jardín el arquitecto invita al reino vegetal a colaborar con él. La presencia de la naturaleza es igual a un jardín bello. Como el jardín es una representación de la naturaleza a escala humana y al servicio del hombre.



Y en el caso de las calles de Taipéi sí que sirve muchas veces como espacio íntimo que protege y resguarda la entrada a la vivienda, que da la bienvenida al visitante, ayuda a distraer a las personas y a cultivar plantas que necesitan, un espacio al servicio de los usuarios.


El tener un jardín puede ayudar a refrescar el ambiente, regular temperaturas, mejorar el aire que respiramos. Al mismo tiempo, también ayuda a crear espacios con sombra para los usuarios, se convierte en un enlace con la naturaleza. En medio de una ciudad como lo es Taipéi llena de concreto y altas temperaturas durante el verano, un espacio con sombra siempre es agradecido. Aunque claro, no siempre se pueden encontrar grandes jardines, la mayoría son plantas medianas en macetas organizadas a lo largo de la fachada. Pero sea cual fuera la razón de los taiwaneses para generar sus diversos jardines, tengo que decir que es una característica curiosa y bonita que me sorprendió de las calles taiwanesas. Debido a su configuración y como van surgiendo en las calles es un factor importante que describe estos espacios públicos de la ciudad.

Comentarios


bottom of page